Hoy he comido con mi amigo y colega de tantos años Luis Acebes.

¿Qué quién es Luis Acebes? Pues Luis es algo así como un director creativo metido a escritor o un escritor metido a director creativo; no sé, me lo tendría que aclarar él aunque creo que tampoco lo sepa, las fronteras cada vez están más difuminadas. Ambas cosas las hace sobradamente bien. Y si no me creéis, seguidle en su blog Los días del Mundo.

Decía que hoy he comido con Luis. Quería exprimirle un poco y que me contara cómo ve él lo que está sucediendo en nuestra profesión. Hemos charlado un buen rato sobre los cambios tan vertiginosos que las nuevas tecnologías están trayendo a este sector de la comunicación y el marketing en el que el estar al día se ha convertido casi en una tiranía.

Los soportes tradicionales están agonizantes frente a la nueva realidad online. A los consumidores ya no se le encuentra donde siempre habían estado y su actitud frente a la comunicación también ha cambiado: como consumidor se ha sofisticado, se ha vuelto más exigente, ya no vale cualquier cosa por muy creativa o muy machacona que sea. Ahora demanda (demandamos) contenidos que aporten y provoquen la emoción.

Y es que estamos ante un nuevo lenguaje, el que marcan los nuevos soportes tecnológicos pero, sobre todo, estamos ante un consumidor con una nueva actitud ante la comunicación comercial.

Lo que buscamos ahora más que nunca es ser sorprendidos, vivir una experiencia y poder comentarla con quienes sienten de la misma manera. Quien quiera llegar a su público tendrá que hacerlo a través de la vivencia de una emoción. Así aportan valor las compañías de hoy en día. Y da igual que te llames Germinal (aquí os dejo un ejemplo), Gallina Blanca o Banco Santander. La realidad es la misma para todos. Además, los nuevos soportes tienen la ventaja de la cercanía, la inmediatez y la aproximación personal.

Al final de mucho charlar, Luis y yo hemos concluido que no es tan complicado seguir y comprender este ritmo como pueda parecer. Lo importante, lo verdaderamente fundamental, sigue siendo lo de siempre: buscar la excelencia, no conformarse, provocar, seducir, conectar y fidelizar con nuevas y buenas ideas. ¿Cuándo no ha sido así?