Heineken: demuéstrame que vales

Heineken: demuéstrame que vales

No  digo nada novedoso si afirmo que la guerra por destacar y hacerse con ese huequito tan valioso en la mente del consumidor es cada vez más y más complicada. Millones de estímulos diarios a través de internet impiden captar verdaderamente la atención del público y hay que ser muy pero que muy listo para retenerle unos minutos frente a la pantalla mientras es bombardeado sin tregua. Si además consigues hacerle sonreir o reir o emocionarle y que se preste a compartir la información con sus amigos, entonces eres un genio y pones el listón muy alto a tu competencia. Pero que nadie se lo crea porque será solo por hoy, mañana todo se habrá olvidado y habrá que empezar de nuevo, con más presión porque todas las miradas estarán puestas en ti.

Por eso no es de extrañar que empresas punteras en marketing busquen para sus equipos gente verdaderamente especial. El mundo está lleno de candidatos con curriculums brillantes y muchos estudios, pero la gente con talento verdadero, con pasión y con alegría no se encuentra tan facilmente y, desde luego, no sometiéndole a las pruebas tradicionales de selección de personal.

Así lo han visto en Heineken y han ideado esta estrategia que va a marcar un antes y un después a la hora de reclutar gente (bien utilizado el verbo, estamos en guerra). Que se preparen los candidatos a cualquier puesto de trabajo a partir de ahora porque van a tener que superar pruebas que muestren a las claras si lo suyo es “de verdad” o puro blablabla de curriculum preparado por un consultor. Lo que van buscando las empresas atractivas no se aprende en una escuela de negocios.

Y  que se despierten los responsables de recursos humanos porque si Heineken marca tendencia con esta manera de buscar profesionales se lo ha puesto muy complicado. Se acabaron los estereotipos a la hora de contratar. Se van a a tener que trabajar mucho eso de encontrar el verdadero talento que necesitan las empresas. Es muy probable que más de uno se lleve una sorpresa con las perlas que aparezcan y también con los bluffs que se delaten.

Con esta acción llamada “El Candidato”, Heiniken ha conseguido no solo despertarme de mi letargo veraniego y de mi cada vez más agudizada falta de sensibilidad y empatía hacia el trabajo de mis colegas sino volver a enamorarme  un poquito de la gente y las empresas que todavía son capaces de desplegar tanto talento.

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