Loewe. Un salto en el vacío

Yo diría que Loewe se ha equivocado

Hablo de la gran polvareda que ha dejado tras de sí en las redes sociales, televisiones y tertulias de todo tipo la emisión del controvertido video de presentación de la colección de bolsos “Oro Collection 2012” de la firma.

Vaya por delante que tanto la idea como la estética del vídeo me parecen buenas. Se trata de una vuelta al Madrid de 1975, año en que se presentó la colección original, minutos antes de la que la famosa “movida” convirtiera a la ciudad, por un breve espacio de tiempo, un suspiro, en la capital de la modernidad.

Pero en el audiovisual de Loewe han fallado la ejecución y, sobre todo, los testimoniales. La juventud del siglo XXI a la que pretendían llegar no se ha visto reflejada en ese grupo de niños y niñas, hijos de los protagonistas de la movida, tan insustanciales que han conseguido que nadie se quiera reconocer en ellos, ni siquiera ellos mismos. Cuesta creer que no hubiera entre ellos alguno capaz de decir algo más interesante que “me bajo del avión, me pinto, me visto y pumba… ya estoy”.

logo-loeweMientras tanto, hay quienes todavía afirman que toda esta polémica ha beneficiado a Loewe porque millones de personas que no conocían la marca han empezado a hablar de ella tras convertirse en “trending topic” en la red y en protagonista de programas de televisión y otros medios.

Me gustaría mucho saber qué opináis vosotros. Yo os adelanto mi parecer: creo que Loewe ha perjudicado seriamente su imagen y su reputación. Para mí no vale eso de “que hablen de mí aunque sea mal”; creo que la notoriedad, por buena que esta pueda ser, no puede sustituir a la reputación. La reputación es algo que se tarda muchos años en construir y sólo unos segundos en destrozar, mientras que, como hemos podido comprobar, eso de conseguir notoriedad es mucho más fácil.

De hecho, puede que con este vídeo el nombre de Loewe haya llegado a mucha gente que ni siquiera conocía su existencia, pero al precio de desconectar gravemente con otros que ya lo conocían y lo apreciaban. En cualquier caso, de todos los millones que han hablado de la marca ¿cuántos van a acercarse por la tienda a comprarse un bolso o un pañuelo? O aún más fácil, ¿cuántos van a pararse frente a su escaparate simplemente a admirar la belleza de sus creaciones?

Es cierto que Loewe tiene un problema que comparte con muchas empresas tradicionales españolas (aunque española ya sólo sea la marca): Loewe necesita recambio generacional, atraer a un público más joven, a una nueva generación de compradores que sustituya a los fieles de siempre, que se han hecho mayores.

Para mí que alguien de esos considerados “gurús” les ha aconsejado una campaña muy cañera para captar a esa generación que por lo visto representan los chicos del video. De acuerdo en que Loewe tiene que evolucionar, adaptar su imagen a los tiempos, utilizar otros medios, hablar otro lenguaje. A todo que sí. Pero me parece a mí que una evolución más meditada hubiera resultado más creíble que este salto en el vacío, nunca mejor dicho.

No quiero contribuir al descrédito de la marca subiendo a este blog algunos de los muchos vídeos de parodia que circulan por la red. Porque lo que me gustaría es que, como marca española de referencia en el sector del lujo, Loewe encuentre de nuevo ese el lugar que le han granjeado años de calidad y trabajo bien hecho. Pero no a riesgo de perder su esencia por el camino.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Es posible que los realizadores de esta campaña se hayan quedado estancados en una Sociedad del Bienestar pasada. Es decir, que si esta campaña la huebiesen sacado antes del 2005, todo se hubiese desarrollado de otra manera. Algunas burlas por la forma de hablar de los niños “pijos”, muchas envidias por querer estar en ese estatus, y sobretodo mucha más juventud se hubiera sentido identificada porque los tiempos eran otros.

    Como decía Ortega y Gasset “yo soy yo y mis circunstancias”, pues eso, que las circunstancias socio-económicas actuales no han sido las más adecuadas para ese “elitismo” del cual no se quiera desprender ni Loewe.

  2. Gracias por el comentario, Paloma.
    En mi opinión el problema no está en el elitismo de Loewe. Es lógico que una empresa cuyos bolsos no bajan de 1.000 euros se dirija a una élite económica que puede permitírselos. Y, oye, yo me alegro por ellos. Lo que yo critico es la tonteria, la superficialidad y la banalidad con la que han abordado la campaña.Un poquito más de nivel hubiera podido evitar que la marca se convirtiera en el hazmereir de la sociedad española durante muchos días.

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