Malta. relato de un viaje de prensa singular

Esta primavera tuve el placer de viajar con un equipo de la revista Telva al archipiélago de Malta como responsable de comunicación de la oficina de turismo del país.  La vista resultó apasionante, tanto por la oportunidad de disfrutar de la sugerente belleza de este pequeño país mediterráneo, como por las personas que me acompañaban en la expedición.

Así, un martes a las 5 de la mañana nos encontramos la gente de Telva y yo en el aeropuerto. Ellos con las maletas a rebosar de ropa y accesorios de grandes firmas de moda, muy especialmente bien elegidas para resaltar sobre el impactante colorido de las islas, y yo cargada de papeles con itinerarios y visitas que el tiempo se encargó de que no pudiéramos cumplir. Dos estilistas de primerísima fila, Julia Martínez y Carla Aguilar, profesionales con las ideas muy claras, y un peluquero maquillador, Pablo Iglesias, argentino español, conocido por su trabajo para importantes estrellas españolas que pisan la alfombra roja de Hollywood, formaban conmigo la parte del equipo que partía de España.

En la isla nos esperaban un fotógrafo francés especializado en moda, Guilleume Raynaud y su ayudante, quienes habían sido contratados por la revista para realizar este reportaje, y dos modelos, una chica rusa a quien llamábamos Eugenia por su nombre impronunciable, y una sueca, Anne, de apenas 20 años de edad y casi dos metros de estatura.

Esta singular expedición políglota e internacional recorrió las islas de Malta y Gozo en busca de localizaciones para las fotos. Con la furgoneta cargada de bolsos y cinturones de Gucci y modelos de Prada y de Cavalli colgando de las perchas y tapando las ventanas parecíamos vendedores ambulantes de mercancía de lujo.

Tuvimos nuestros más y nuestros menos debido a que el tiempo que se esperaba ya casi veraniego no nos acompañó, lo cual llegó a poner muy nervioso al fotógrafo y obligó a cambiar nuestros itinerarios y los escenarios de los reportajes sobre la marcha, algo que no gustó mucho a la oficina de turismo de Malta, pero que se impuso por parte de la Carla y Julia, quienes no estaban dispuestas a que la lluvia estropeara la bonita historia que habían venido a contar. Su capacidad de improvisación y de adaptación a las circunstancias fue muy de agradecer y, el resultado, todo un acierto. Es lo que pasa cuando la profesionalidad y la experiencia trabajan juntas.

No pudimos reflejar en los reportajes la belleza de las calles y la arquitectura de las principales ciudades de Malta (Valletta, su capital, Mdina y Rabat) y tuvimos que improvisar un reportaje en el interior de un palacio, Casa Rocca Piccola, perteneciente a una familia descendiente de los Caballeros de Malta, donde yo pasé un día estupendo charlando con el propietario, el Marqués de Piro, y curioseando por las habitaciones del encantador palacio, adornadas con una interesante colección de pintura, muebles y valiosos recuerdos cuidadosamente conservados a lo largo de cuatrocientos años por la familia, mientras se realizaban las interminables sesiones de fotos.

Los reportajes se publicaron en tres números de Telva. Las fotos son maravillosas y las islas maltesas resaltan como el espectacular escenario que son. Nadie salió defraudado a pesar de los contratiempos climáticos.

De Malta hay mucho que hablar…pero mejor ir a verla. Sorprende su paisaje africano y mediterráneo, la tierra rojiza con la que también edifican contrasta con el azul del cielo y con la vegetación de una forma impactante. El mar es de un intenso turquesa y su costa agreste y rocosa. El pasado y la historia te asaltan en cada rincón, así como la huella de las culturas que se han asentado a lo largo de la historia en su territorio. El legado dejado por los Caballeros de la Orden de Malta es exhibido con orgullo, al igual que la singular arquitectura de palacios y fortalezas. En las islas se respira una religiosidad profunda, a prueba de modas. No en vano San Pablo naufragó en Malta en su camino a Roma y debió quedarse por allí una buena temporada. Yo lo hubiera hecho.

Esas pequeñas y desconocidas islas albergan la esencia de nuestra civilización occidental, esa que nació en el Mediterráneo, y su visita es obligada para quienes somos sus herederos.

Os recomiendo visitar con asiduidad el blog de Julia Martínez.
Sus comentarios y su particular visión de las cosas son imprescindibles para entender de qué va en esto de la moda. Y qué decir de sus consejos sobre lo que se lleva y cómo se lleva. Para acertar siempre.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Queridisima Mrs. Smallest

    Gracias por este post. No solo nos recuerda la belleza de un pais como Malta sino que nos sirve para retrotraernos a un tiempo y una epoca de nuestras vidas que siempre llevare en el corazon.

    Es bueno hacer saber a tus seguidores que existe vida mas alla del mundo 2.0.

    Espero que sigas cultivando mas post de este estilo.

    Un beso

  2. Querido amigo Charlie.
    Esperaba tu comentario. Este post te lo dedico. Fue gracias a tu empeño que puede hacer este viaje tan interesante. Tu sabías que me iba a gustar mucho.
    Ya sé que no te interesa mucho el mundo 2.0 y que quieres que comente otras cosas. Con el nuevo curso Mrs Smallest emprenderá aventuras insólitas y hablará de otros temas, con la esperanza de seguir contando con la atención de seguidores como tú.
    Un beso
    Paloma

  3. Gracias por esta otra nueva forma de ver Malta y mostrárnosla, sin duda ya eres una de sus “objetivas” embajadoras.

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